Julieta

Julieta

martes, 1 de septiembre de 2015

El mundo en Technicolor

Una de las primeras cosas que Julieta aprendió fueron los colores. A toro pasado no me parece extraño teniendo en cuenta que la mayoría de los nińos con autismo piensan en imágenes pero en aquel momento nos parecía que era una peculiaridad de lo más excéntrica. No estábamos seguros de si era capaz de distinguir entre familiares y extraños y sin embargo diferenciaba claramente el rojo del azul. Había que aprovecharlo así que le hice un tablero divido en los cuatro colores básicos y empezamos a intentar que Julieta colocase tapones de diferentes colores dentro de la zona marcada en el tablero. Aunque la niña era capaz de separar los tapones por colores, hacerle entender que tenia que colocar los tapones dentro de la zona de su mismo color fue bastante difícil pero recuerdo perfectamente el día que lo aprendió. Ambas estábamos muy frustradas después de dos semanas trabajando en ello diariamente así que se levantó de la alfombra sin ninguna intención de intentarlo y de repente miró el tablero desde arriba y... simplemente hizo la conexión. Podías ver en su cara que lo había pillado y con la mirada dijo "Ah!! así que era esto lo que querías, mamá" y empezó a hacerlo. Había intentado de todo. Cogerle la manita y hacerlo yo, explicarle el juego millones de veces, poner a papá a jugar...Cuando lo cogió pensé que era un ejemplo perfecto de como un cambio de perspectiva podia hacer mejorar mucho las cosas. Fue un gran aprendizaje para mi también.
Tablero multicolor
Colores para trabajar con la motricidad fina
Una de las grandes ventajas que tienen los niños en general es que cuando consiguen aprender algo y se dan cuenta de que son buenos en ello, quieren repetirlo una y otra vez así que lo que en algún momento fue una debilidad de pronto se convierte en una fortaleza. Desde aquel momento siempre que intentamos cualquier actividad nueva, la intercalamos con una de separar cosas por colores. Asi Julieta se mantiene motivada mientras aprende cosas que no son tan fáciles para ella.
Los colores son una herramienta increíble para trabajar con niños. He descubierto que son como el anillo único, sirven para gobernarlos a todos. Les llaman la atención, les cambian el humor y son una excusa estupenda para iniciar cualquier actividad de aprendizaje con ellos. Por ejemplo, cuando nos cansamos de separar los tapones empezamos a jugar a colocarlos dentro de círculos que previamente habíamos hecho en un papel para trabajar la motricidad fina y los turnos. Yo coloco el rojo y tu colocas el azul... Ahora mi turno, ahora tu turno... Conocí a una madre con un niño dentro del espectro que me aseguró que la primera palabra que pronunció su hijo fue "azul" y parece ser que durante un tiempo todo era azul. En nuestra experiencia a Julieta le ayudaron muchísimo con el lenguaje receptivo. Cada vez que jugábamos con los tapones, yo etiquetaba el color. Azul, rojo, amarillo, verde, ahora azul, rojo.....Creo que para ella las palabras que nosotros pronunciábamos empezaron a tener significado cuando nombrábamos los colores, hasta entonces eran simples sonidos que salían de nuestra boca. Los colores le ayudaron a hacer "click" en su cerebro y entender que los sonidos eran comunicación.
Aún ahora los utilizamos cuando las palabras no están muy asentadas. Le pedimos las cosas por el color por ejemplo: dame la cuchara roja...o le damos pista de color si estamos aprendiendo una palabra nueva en un libro para que ella utilice la deducción: Donde está el limón? El limón es de color amarillo.
Sonrío al pensar que lo que motiva a Julieta son los colores porque desde que la conozco, no paro de encontrarme arco iris en mi camino.

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